Cuando Francesca —italiana de 38 años, socia de una firma de diseño en Bogotá— llegó a Colombia con su visa M-Inversionista recién aprobada, asumió que su cobertura de salud italiana la acompañaba. No la acompañaba. Tampoco podía afiliarse a una EPS: no estaba en nómina colombiana. En su primer mes de residencia, una infección de oído que en Italia habría costado una consulta pública y un antibiótico genérico le generó en Bogotá una factura de COP 380.000 en una clínica privada, pagada de su bolsillo, porque aún no había tramitado el plan médico Art. 11. La segunda semana revisó su visa: ahí, en el artículo 11 de la resolución de aprobación, decía exactamente lo que debía tener. El médico del servicio de urgencias, mientras tanto, le dijo que si el cuadro hubiera complicado y requiriera hospitalización, el costo podría haber superado los COP 8 millones.
El sistema de salud colombiano es el segundo mejor de América Latina según la OMS — pero está diseñado en capas, y la capa a la que accede un extranjero depende de su situación migratoria y laboral. Conocer cuál es la suya determina no solo los costos sino la velocidad del acceso y la obligación legal que lleva asociada.
en América Latina (OMS)
para trabajadores en nómina
obligatoria para toda visa M
el costo sin cobertura
Las tres capas del sistema de salud en Colombia
El sistema de salud colombiano funciona en tres niveles. El régimen contributivo EPS es el seguro de salud público financiado por aportes a nómina — 12,5% del salario, entre empleador y empleado — que cubre a los trabajadores formales colombianos y sus familias a través del Plan de Beneficios en Salud (PBS). El régimen subsidiado cubre a la población de bajos recursos con financiamiento estatal. El sector privado — clínicas privadas, planes de asistencia médica, y seguros privados — opera en paralelo al sistema público con acceso más rápido, coberturas más amplias, y facturación directa.
¿Pueden los extranjeros afiliarse a la EPS?
Los extranjeros que trabajan para una empresa colombiana bajo contrato laboral formal y están registrados en nómina pueden acceder a la EPS como aportantes — la empresa los afilia y descuenta el aporte de su salario. Sin embargo, la EPS tarda entre 8 y 30 días en activarse desde el primer aporte a nómina, dejando un vacío al inicio del contrato. Más importante: los extranjeros en categorías de visa distintas a M-Trabajador — inversionistas, pensionados, cónyuges, nómadas digitales, estudiantes — no están en nómina colombiana y por tanto no pueden acceder a la EPS. Para todos ellos — la mayoría de los extranjeros en Colombia — la EPS no es una opción. El Art. 11 existe precisamente para este universo.
Qué exige el Artículo 11 de la Resolución 5477/2022
Todo extranjero que solicite o renueve una visa M debe demostrar cobertura bajo un plan de asistencia médica que cumpla el Art. 11: cobertura mínima de COP 29,5 millones por evento para gastos médicos, quirúrgicos y hospitalarios; plan vigente durante todo el período de la visa; plan expedido por una entidad autorizada para operar en Colombia; y cobertura individual para cada solicitante de visa (incluyendo cada dependiente). El requisito aplica universalmente — la categoría de visa no lo modifica. Un seguro de viaje, una póliza extranjera, o una tarjeta de EPS de otro país no satisfacen el Art. 11.
Costos reales de la salud privada sin cobertura
El sector privado de salud — que es el que efectivamente atiende a los residentes extranjeros en Colombia — opera con facturación por servicio que, aunque significativamente más baja que en EE.UU. o Europa, puede acumularse rápidamente sin cobertura. Costos representativos en 2026 en clínicas privadas de Bogotá y Medellín: consulta de urgencias COP 180.000–350.000; hospitalización por noche COP 800.000–1.500.000; UCI por día COP 1,2–2,5 millones; intervención quirúrgica COP 3–25 millones según complejidad. Una hospitalización de una semana con cirugía puede superar los COP 40 millones. Los planes de asistencia médica que cumplen el Art. 11 cubren estos eventos en su totalidad.
